10/3
Venía tan tranquila, tan preparada, tan no yo, que tuvo que venir el tsunami cerebral y atacarme de repente, después del medio día. Resulta se me ocurrió pensar que ahora en el remisse al aeropuerto íbamos a ser tres en vez de dos como era el plan inicial (o el posterior al inicial cuando era un viaje "sola"), que entonces no íbamos a entrar cada una con tres valijas... y cuando estaba en pleno pre infarto la adorable enemiga íntima no tuvo mejor idea que contarme que encima el auto de su "amigo" que nos lleva, tiene menos espacio en el baúl porque tiene el tanque de gas.
Gracias. Como le dije la última vez que me dio la alegría de contarme que ronca como oso (imaginando que compartiremos habitación y sabiendo mis problemitas con el sueño y la hiperacusia) ella siempre preocupándose por mi felicidad.
Sin palabras.
Después de unas buenas puteadas al aire, de recordad que era mi viaje y nadie me lo podía arruinar, hablé con viajera de La Plata que no sé por qué me había mandando un mensaje por WhatsApp y casi casi me sumo a su remisse pero no hizo falta porque me enyoguisé, saqué el auto para airearme y llevar la valija a lo de padres y ahí estaba él, mi progenitor, que con una paz increíble me aseguró: si no entras te llevo yo.
Un "crack", como le dice alguien.
Por suerte y porque yo iba a entrar en el remisse sí o sí para evitar el garrón a pater, no hizo falta.
Cenamos con las perris en calle 15 con padres e intenté dormir algo, considerando que 3.30 am me pasaba a buscar el remisse.
No dormí un cuerno, pero el remisse llegó un poco antes y aunque salió el crack a ver si necesitábamos de sus habilidades de "acomodar paquetes", no hizo falta: el asiento de adelante se ocupó con mi valija y valijita y atrás, me guardaban espacio las otras viajeras ambas de tamaño small así que todo pipí cucú.
En el viaje a aeroparque conocí a Mirta, la amiga de "la tana" como quiere que la llamemos.
Llegamos perfecto y ya estaban las otras dos de La Plata y una más.
Un poco más tarde mientras llegaban todas hacíamos fila para despachar valija y como una hora y media después, el avión despegó y yo feliz porque me tocó ventanilla. (Las otras de al lado un tanto cotorras pero como me dijeron eran de Junín y resulta que la señora mayor conoció al hermano de mi abuelo Tito y la otra me habló maravillas de La Plata, ya se anotaron mi celu así después les mando todas mis instantáneas. "Anotame como Bárbara Ventanilla", y así lo hizo).